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Marxismo y Derecho

E

l jurista soviético Pashukanis fue uno de los pioneros en la construcción marxista de una teoría general del derecho. Entiende la superestructura jurídica como un fenómeno objetivo que no se puede analizar como si fuera solamente ideología. En este sentido se va a delimitar de las teorías psicológicas y sociológicas diciendo que éstas hacen interpretaciones aplicando conceptos extrajurídicos que no toman en cuenta la forma jurídica como tal. De manera que cuando se avocan a analizar los conceptos propiamente jurídicos lo hacen simplemente para presentarlos como ficciones, fantasmas ideológicos, proyecciones, etc.

La importancia de tomar en cuenta la forma jurídica como tal radica en visualizar las determinaciones y nexos que se manifiestan al aplicar la dialéctica materialista. Construir una teoría general del derecho materialista y marxista tiene la complejidad de ir más allá de solo considerar al derecho como un fenómeno social con el agregado del elemento de la lucha de clases. Hay que revelar el contenido de clase en las formas jurídicas al mismo tiempo que se explica por qué adquiere esa forma.

Para empezar a adentrarnos en una concepción marxista del derecho debemos primeramente atrevernos a esbozar una definición de qué es el derecho sin caer en una fórmula estática y antidialéctica ni tampoco que sea pretendidamente aplicable en forma universal a todas las épocas. Lo que nos propone Pashukanis es evitar la sabiduría escolástica y entender el derecho como una relación social, y más precisamente como una forma mistificada de una relación social específica para poder luego abarcar su efectivo movimiento e ir descubriendo sus nexos internos.

No alcanza solamente con criticar la democracia formal y desenmascarar la ideología burguesa de la libertad y la igualdad. Es necesaria una critica marxista de los conceptos jurídicos fundamentales que constituyen las teorías generales del derecho y analizar la superestructura jurídica como fenómeno objetivo vinculado con el nacimiento y consolidación de las garantías de la propiedad privada, buscando la génesis de la forma jurídica en las relaciones de cambio.

El derecho en tanto que forma no existe solamente en el cerebro y en las teorías de los juristas. Tiene una historia real, paralela, que no se desarrolla como un sistema de conceptos sino como un sistema específico de relaciones que los hombres contraen, no mediante una elección consciente sino bajo el constreñimiento de las condiciones de producción.Pashukanis

En la base de su teoría subyace la convicción de que existe un nexo indisoluble entre la forma jurídica y la economía, lo que lo lleva a establecer lazos entre las formas del derecho y las de la mercancía. La doble naturaleza del derecho en tipo objetivo y subjetivo tendría una significación igual de importante a la que tiene el desdoblamiento de la mercancía en valor de cambio y valor de uso.

La tesis fundamental refiere a la relación entre el sujeto de las teorías jurídicas y el poseedor de mercancías. Los sistemas idealistas o especulativos de la filosofía del derecho postulan como su fundamento la concepción del sujeto con capacidad de autodeterminación en el contexto de una sociedad capitalista donde los principios de igualdad, libertad y autonomía de la persona se encuentran en mayor o menor medida determinados por las condiciones económicas y donde la explotación asume la forma de “libre contrato”.

La teoría marxista debe, no solamente analizar el contenido material de la reglamentación jurídica en las diferentes épocas históricas, sino que debe dar, además, una explicación materialista a la misma reglamentación jurídica en cuanto forma históricamente determinada.Pashukanis

Los conceptos jurídicos fundamentales y más abstractos no son construcciones arbitrarias sino que hunden sus raíces en la economía. Detrás de las abstracciones de norma jurídica, relación jurídica y sujeto jurídico se ocultan fuerzas sociales y es necesario buscar las relaciones que constituyen la base real de la forma jurídica. La reglamentación jurídica es una forma históricamente determinada y el derecho en su movimiento no puede admitir una definición universal que sea aplicable a todas las épocas históricas y estadios de desarrollo.

El nexo interno entre forma jurídica y mercancía que se devela luego del análisis de las categorías abstractas permite mostrar el condicionamiento histórico de la forma jurídica. El nacimiento y consolidación de la propiedad privada da pie a un proceso de juridización de las relaciones humanas y la forma del derecho se desarrolla como un sistema específico de relaciones.

Mientras que la forma de mercancía y la forma jurídica que deriva de la misma continúen imprimiendo su sello en la sociedad, la idea, absurda en el fondo, es decir, desde el punto de vista no jurídico, de que la gravedad de cada delito puede ser pesada y expresada en meses o en años de encarcelamiento, conservará en la práctica judicial su fuerza y su significación reales.Pashukanis

Para Pashukanis la concepción burguesa de que la pena sea medida en tiempo es algo propiamente capitalista y guarda una estrecha relación con el hecho de que en la sociedad capitalista el trabajo sea medido en tiempo. Es decir, hay un vínculo con las relaciones materiales que hace que la forma de cuantificación del castigo sea el reflejo de la lógica estructural del sistema mistificada en la práctica judicial con principios de equivalencia.

Para que la idea de la posibilidad de reparar el delito por un quantum de libertad abstractamente predeterminado haya podido nacer, ha sido necesario que todas las formas concretas de la riqueza social hayan sido reducidas a la forma más abstracta y más simple, al trabajo humano medido en tiempo. Tenemos aquí indudablemente un ejemplo que confirma la interconexión entre los diferentes aspectos de la cultura.Pashukanis

Sostiene que durante la transición hacia una sociedad comunista sin clases sociales las relaciones humanas continúan por un tiempo encerradas dentro del “estrecho horizonte del derecho burgués” como estigmas de la vieja sociedad. Del mismo modo que subsiste temporalmente el Estado burgués sin burguesía. Y aclara que la desaparición de las categorías del derecho burgués no significarán su reemplazo por un derecho proletario sino la gradual extinción del derecho en general.

Pese a la originalidad de sus ideas la línea de pensamiento de este autor ha sido criticada con el paso del tiempo, especialmente en lo que refiere al aspecto economicista de la teoría. También hubo abordajes del derecho de tipo voluntaristas que lo entendían como un instrumento superestructural de dominación al servicio de la burguesía. Ambas iniciativas han mostrado sus limitaciones pero no dejan de hacer sus aportes para seguir avanzando en construcciones teóricas.

En las instituciones educativas y la academia, los vínculos entre marxismo y derecho con sus enfoques y perspectivas han sido barridos de la currícula mediante planes de estudio y cátedras mayoritariamente reaccionarias, operando una reproducción ideológica y construcción del sentido común coincidente con la cosmovisión burguesa, que considera, por ejemplo, derecho humano a la propiedad privada. Una forma de propiedad que solo puede existir a condición de que la inmensa mayoría de las personas sea privada de ella.

Así también se naturalizan toda clase de categorías y abstracciones. Entre derechos formales y cartas de buenas intenciones que constituyen parte de la retórica burguesa con fines de persuasión. Ficciones de libre albedrío como la libertad formal de vender la fuerza de trabajo, son en realidad una ineludible imposición a la clase obrera para no morir de hambre, y donde las posibilidades de negociar las condiciones laborales estarán limitadas no solo por el ejército de reserva en su rol como termómetro de los salarios, sino también por la capacidad de organización y de luchas colectivas.

En la sociedad capitalista en la que el proletario se mueve como sujeto que dispone de su fuerza de trabajo como mercancía, la relación económica de explotación está jurídicamente mediatizada bajo la forma del contrato.Pashukanis

Bajo la apariencia superficial de cáscaras republicanas y democráticas se oculta en la forma jurídica un contenido cuya esencia es la desigualdad real, clasismo antiobrero y una tangible explotación enmascarada con mitos de supuesto respeto a la dignidad de la persona, igualdad ante la ley, independencia del poder judicial, asepsia ideológica de los jueces o el ya conocido y proclamado impersonal “Estado somos todos”. Este último con pretendidas ilusiones de voluntad general que se eleva por sobre la lucha de clases para defender el bien común.

El Estado es producto y consecuencia de los intereses irreconciliables que presentan las sociedades divididas en clases sociales, y en cualquiera de sus formas es un instrumento de dominación de clase. Pashukanis nos enseña que la idea de sociedad en su conjunto sin contradicciones de clases no existe más que en la imaginación de los juristas como deformaciones conscientes o inconscientes de la realidad.

La justificación contractualista del Estado mediante un contrato social “voluntario” niega el carácter de clase que privilegia los intereses de la burguesía haciendo uso de las excusas de seguridad (Hobbes) y defensa de la propiedad (Locke). Se siembra además el temor de que ante su ausencia solo resta el caos y el estado de naturaleza donde el “hombre es lobo del hombre” cuando en realidad el verdadero lobo no es otro que el Estado mismo.

La burguesía, en efecto, no ha perdido nunca de vista, en nombre de la pureza teórica, el otro aspecto de la cuestión; a saber, que la sociedad de clases no es solamente un mercado donde se encuentran poseedores de mercancías independientes, sino también, al mismo tiempo, el campo de batalla de una guerra de clases encarnizada en la que el aparato del Estado representa un arma muy poderosa.Pashukanis

En rebeliones populares y situaciones potencialmente revolucionarias en que la madurez de la conciencia obrera quebranta la dominación cultural es cuando el Estado burgués muestra su verdadero rostro clasista e interviene en la lucha de clases haciendo un uso inescrupuloso de la violencia en todas sus formas, reforzando la cultura punitiva, la ideología de la cárcel y llevando a cabo persecución política estatal y paraestatal. Entre las justificaciones aparecen la defensa del orden social, valores religiosos, seguridad pública, propiedad privada, etc. Invocando una superioridad ética y una pretendida causa exculpante de “legítima defensa del Estado” se cometen masacres estatales que arrasan cualquier garantía y racionalidad.

La ineficacia para disimular la lucha de clases y el rol que cumple el Estado durante esos períodos históricos radica en que las condiciones subjetivas de la clase obrera imposibilitan que la clase dominante pueda generar consenso mediante el oportunismo de hacerse eco de algunos reclamos sociales que en otras circunstancias les hubieran permitido disminuir la conflictividad y neutralizar movimientos revolucionarios. Se trata de esos momentos de ascenso obrero en donde se cuestionan las raíces mismas del sistema con miras hacia una nueva sociedad.

Para ejemplificar podemos establecer una relación con lo sucedido en América latina en los años setentas con una clara agudización de la lucha de clases en un contexto internacional de guerra fría donde la hegemonía se disputaba entre el capitalismo y el comunismo como modelos irreconciliables y expresión de intereses de clases sociales opuestas.

La respuesta de la burguesía fueron las dictaduras coordinadas en todo el cono sur con planes sistemáticos de aniquilación bajo lo que se conoció como plan Cóndor y con la dirección de EEUU. Para implementar modelos económicos neoliberales y modificar el tejido social recurrieron a una violencia extrema que siguió los lineamientos de la doctrina contrarrevolucionaria francesa. Ya incluso antes de la dictadura funcionaban bandas fascistas paraestatales como la triple A (Alianza Anticomunista Argentina) creada por Juan Domingo Perón.

Lo que ocurrió en la dictadura no se puede explicar con una simplista hipótesis de barbarie irracional punitivista desconectada de la lucha de clases. En el marco de un genocidio de clase a nivel continental y en forma minuciosamente planificada se buscó reorganizar las relaciones sociales hegemónicas para conseguir transformaciones culturales que fueron mucho más allá del aniquilamiento físico, y cuyas consecuencias en cuanto a rompimiento de lazos, conciencia y solidaridad sobreviven hasta nuestros días.

La conocida frase que dice que la historia la escriben los que ganan es una interesante expresión que se desprende de las tesis de Walter Benjamin. Podemos aplicarla a los discursos historiográficos de los sectores más reaccionarios de la sociedad que aun hoy cuestionan el número de desaparecidos, y utilizan dicho criterio numérico para negar o relativizar el genocidio de clase. En un tétrico sentido literal y figurado se roban hasta los muertos al contar su versión de la historia. Y cuando discuten sobre el número de desaparecidos "se transforma así en una cosificación del exterminio, un modo de cosificación de la muerte y de deshumanización de cada uno de los sujetos aniquilados".Feierstein

En el plano judicial desde concepciones positivistas carentes de toda interdisciplinariedad la injusticia de la democracia burguesa se ha negado una y otra vez a reconocer el genocidio alegando una interpretación literal del art. 6 del estatuto de Roma y haciendo mención a que los grupos “políticos” no estaban incluidos.

Art. 6 del Estatuto de Roma:
A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por "genocidio" cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Los testimonios dejan en claro que cada uno de los incisos mencionados ocurrieron durante la dictadura pero aun asi los jueces han buscado vericuetos legales para condenar solo por crímenes de lesa humanidad a los imputados. Siendo unos pocos casos aislados en los que mediante una interpretación amplia de “grupo nacional” se dio lugar a la aplicación de la categoría de genocidio como contexto histórico.

El poder punitivo constituye una herramienta privilegiada de defensa clasista de la estructura social y se direcciona contra las masas empobrecidas susceptibles de poner en jaque el sistema vigente, así como también contra trabajadores organizados, estudiantes, militantes, excluídos y todo aquel que cumpla el rol de víctima propiciatoria o se adapte al estereotipo de enemigo.

La jurisdicción penal no es solamente una encarnación de la forma jurídica abstracta, sino también un arma inmediata en la lucha de clases. Cuanto más aguda y encarnizada se hace esta lucha, la dominación de clase tiene más dificultades para realizarse en el interior de la forma jurídica. En este caso el tribunal «imparcial» con sus garantías jurídicas es sustituido por una organización directa de la venganza de clase, cuyas acciones vienen guiadas exclusivamente por consideraciones políticas.Pashukanis

En el mejor de los casos el despliegue de poder punitivo ocurre bajo el manto sagrado de la democracia burguesa donde el pueblo no delibera ni gobierna, y donde los intereses de las mayorías son pisoteados como ocurrió recientemente en la votación por la legalización del aborto, reforma previsional, presupuesto, etc.

Y en el peor de los casos ocurre por canales subterráneos bajo dictaduras con una combinación de fuerzas armadas, grupos empresariales y eclesiásticos, compartiendo responsabilidades en la práctica social del genocidio y generando masacres que dejan en evidencia el más aberrante carácter de clase del Estado burgués en los períodos más álgidos de la lucha de clases.

En uno u otro contexto las protestas sociales, movilizaciones, paros, tomas y huelgas se enfrentan frecuentemente a la represión y a la demonización en los medios masivos de comunicación que buscan desde una perspectiva bélica legitimar la inflación punitiva e incluso el gatillo fácil. El discurso del orden y la mano dura sirve de eslogan de campaña y aceita luego los mecanismos de persecución política y control social sobre los sectores que por su conciencia de clase y organización buscan la superación del capitalismo.

La criminalización primaria plasmada en la legislación con catálogos de delitos que buscan abarcar cada vez más conductas y franjas etarias, se combina con la criminalización secundaria ejercida por las fuerzas represivas que aplican una selectividad cargada de prejuicios fuertemente clasistas, xenófobos y estereotipados.

Brutales represiones en las fábricas, en las calles y en las inmediaciones del congreso son una muestra de como la burguesía lleva adelante despidos, leyes antiobreras, saqueos y ajustes que implican el hambre de los trabajadores y la generación una mayor cantidad de excluídos del sistema. Todo esto a fuerza de palos, gas lacrimógeno, muertes, torturas e incluso desapariciones en propia democracia. Se afianza el aparato represivo y se ejerce un control social cada vez mayor que no escapa a ningún signo político de los partidos tradicionales de la burguesía como fue demostrado en la denuncia de proyecto X.

Encontramos jueces, fiscales y abogados que en democracia y en dictadura han sido cómplices de los ataques a la clase obrera, ya sea rechazando un habeas corpus, negandose a reconocer el genocidio o judicializando conflictos obreros para perseguir e intimidar a los trabajadores que salen a luchar por sus derechos.

Esa casta privilegiada de jueces no son más que actores políticos aburguesados y completamente desconectados de la realidad de las masas oprimidas. Son fieles lacayos de la burguesía que se escudan en requerimientos de trato diferenciado para tener garantizada una supuesta imparcialidad e independencia de las cuales no se ve ni la sombra. Además de la intangibilidad de su salario reciben beneficios impositivos, tienen cargos vitalicios, jubilaciones de privilegio, y entre carpetazos y presiones de la más variada índole intentan disimular su dependencia y afinidades con los partidos políticos que posibilitaron su ascenso o permanencia en la familia judicial.

Un ejemplo de lo mencionado anteriormente pudiera ser el de Rosenkrantz a quien en un principio se lo intentó nombrar juez por medio de un decreto y que llegó a presidente de la corte suprema luego de pronunciarse a favor del 2x1 que beneficiaba a los genocidas. Innegable afinidad con el macrismo cuyos voceros oscilan entre el negacionismo y la teoría de los dos demonios.

Pero aunque la superestructura jurídica este legitimando la barbarie capitalista, será indispensable en el estrecho horizonte del derecho burgués, acompañar y dar pelea por la defensa de las libertades democráticas, los derechos de los trabajadores y exigir la liberación de los presos políticos. Denunciando la represión estatal y desenmascarando a quienes defienden intereses contrarios a los de la clase obrera. Esa loable tarea debe darse en todos los frentes en que se intervenga, no solo en el ambito judicial sino también en el parlamento y en las fábricas, propiciando elevar el grado de conciencia de los oprimidos.

Sin embargo, hay que tomar nota de que el derecho no es una herramienta revolucionaria ni tampoco puede llegar a serlo, y la abogacía es una profesión liberal que difícilmente pueda ser ejercida sin disfrazarse de socialdemócrata. Cuando se invocan constituciones, tratados, principios y garantías, hay una subordinación tácita a la ilusión de que el derecho resuelve conflictos o mínimamente de que se puede utilizar el derecho burgués contra la burguesía para atenuar o suavizar situaciones que afectan a los trabajadores. Esto podrá ser asi en casos aislados donde se consiga una reincorporación, un amparo colectivo, o un precedente jurisprudencial favorable, pero nada de eso habilita a una romantización de la abogacía.

Las formas de la conciencia burguesa no se dejarán suprimir únicamente por una crítica ideológica, porque ellas constituyen un todo único con las relaciones materiales que expresan. La única vía para disipar estas apariencias convertidas en realidad es la de la abolición práctica de estas relaciones, es decir, la lucha revolucionaría del proletariado, la realización del socialismo.Pashukanis

Sería contraproducente desde una óptica marxista asignarle al derecho una función revolucionaria que en realidad no tiene. Es decir, atribuirle la posibilidad de una transformación social que resuelva cuestiones de fondo que están más allá del plano jurídico meramente superestructural. En este sentido será mejor tener los ojos abiertos respecto a sus limitaciones aunque eso implique cierto grado de desmoralización. De lo contrario se podría ser víctima de una idealización ingenua que tenga por consecuencia una práctica aprisionada dentro de los márgenes de las instituciones burguesas.

Sin estas últimas precauciones podríamos oscilar sin brújula entre dos infantilismos. Por un lado el de abstenerse de ejercer la profesión para ayudar a los obreros en el marco de la sociedad actual. Y por otro, el infantil aventurerismo que sobrevalora las posibilidades de transformación desde el plano jurídico dando lugar a la posible socialdemocratización por la interiorización de una práctica adaptacionista que conlleva el riesgo de hacer perder la perspectiva clasista y revolucionaria.

A continuación encontraran libros, artículos y ensayos sobre derecho y marxismo. Además se puede descargar el polémico libro de Zaffaroni escrito durante la dictadura para un futuro análisis y debates.




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LIBROS


Marx - Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel

Marx - La sagrada familia.

Marx - Contribución a la crítica de la economía política.

Marx - Crítica al programa de Gotha.

Lenin - El Estado y la revolución.

Foucault - La verdad y las formas jurídicas.

Foucault - Vigilar y castigar.

Alessandro Baratta - Criminología crítica y crítica del derecho penal.

Bergalli, Bustos, Miralles - El pensamiento criminológico 1

Bergalli, Bustos, Miralles - El pensamiento criminológico 2

Larrauri - La herencia de la criminología crítica.

Dario Melossi - El Estado del control social.

Melossi y Pavarini - Cárcel y Fábrica | Versión 2.

Massimo Pavarini - Control y dominación. Teorías criminológicas burguesas.

Pashukanis - Teoría general del Derecho y Marxismo. (Original)

Pashukanis - Teoría general del Derecho y Marxismo. (Proletarios)

Stucka - Función revolucionaria del derecho y del Estado.

Rusche y Kirchheimer - Pena y estructura social.

Taylor, Walton, Young - La nueva criminología.

Pitrola-Zaffaroni: Debate criminalización protesta social.

Varios - Criminología crítica y control social.

Wacquant - Cárceles de la miseria.

Duncan Kennedy - Izquierda y Derecho.

Cohen, Hulsman, Christie, Otros - Abolicionismo Penal.

Nils Christie - Los límites del dolor.

Thomas Mathiesen - Juicio a la prisión.

Zaffaroni - Derecho penal militar.

Zaffaroni - Derecho penal militar. (Proletarios)




ENSAYOS, ARTÍCULOS.


Cinatti y Albamonte - Trotsky y la Democracia Soviética. Más allá de la democracia liberal y el totalitarismo.

Escamilla - El concepto político del Derecho en Manifiesto Comunista.

Escamilla - Marx y el Derecho.

Ferrajoli y Zolo - Marxismo y Cuestión Criminal.

Gargarella y Maiello - Derecho penal y lucha de clases.

Gargarella y Maiello - Crimen y Castigo 1

Gargarella y Maiello - Crimen y Castigo 2

Gargarella - Justicia, Castigo y Cárcel.

Guerrero - Sobre la crítica de Poulantzas a Pashukanis y Stucka.

Iñaki - Derecho burgués y derecho socialista antes del comunismo.

Karl Marx - Capital Punishment (traducido)

Larrauri - Criminología crítica y violencia de genero.

Larrauri - Sobre crítica de la criminología crítica y Baratta.

León Trotsky - El Derecho de las naciones a la autodeterminación.

Melossi - La cuestión penal en el capital.

Peillard - Huellas de la criminología en Bustos.

Poulantzas - Marx y el derecho moderno.

Prado - Dos concepciones del castigo en torno a Marx.

Rovelli - Marx y el robo de leña: Acumulación por desposesión y bienes comunes.

Sanchez Vazquez - Prólogo del libro de Pashukanis.

Vegh Weis - El hurto de la leña en Marx y la usurpación de tierras hoy.

Vegh Weis - Sistema penal durante el primer peronismo.

Vegh Weis - Sobre la cuestion judia de Karl Marx.

Vegh Weis - Un abordaje marxista de las teorías de la pena.





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