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Hegemonía, superestructura e intelectuales orgánicos.
— Nikolái Aleksandr Weinbinder —

¿Por qué la clase obrera no logra adquirir conciencia de clase y organizarse para derrocar a una minoritaria burguesía? Esa es la pregunta que estará presente a lo largo del texto y que intentaremos responder con el análisis de todo el aparato ideológico que interviene en la dominación de una clase por sobre otra. Poniendo el foco en la importancia de lo superestructural en la generación de hegemonía y visibilizando los desafíos a la hora de alcanzar la modificación de las condiciones subjetivas de los obreros.

Lo primero será hacer algunas consideraciones generales respecto a la relación entre los conceptos de estructura (base económica) y super-estructura. Para luego finalmente abordar el rol de los intelectuales orgánicos en los aspectos contraculturales que permitan disputar la hegemonía a la clase dominante interviniendo en el terreno de la lucha ideológica.

La estructura es el plano económico, el modo de producción capitalista donde encontramos a las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, es decir, donde interactúa el capital con el trabajo y se genera la explotación al trabajador mediante la apropiación de la plusvalía, que luego una parte se capitaliza y une al capital. El sistema capitalista ha tenido diferentes formas históricas del capital como por ejemplo mercantil, agrario, industrial, monopolico, financiero, etc.

Para llegar a la estructura esencial de una sociedad, el análisis debe descartar las apariencias ideológicas, los revestimientos abigarrados, las fórmulas oficiales, todo lo que se agita en la superficie de esa sociedad, todo el decorado. Lefebvre

En cambio la superestructura se puede concebir como un conjunto de prácticas que tienen la función de apoyar la estructura mediante la producción de ideología que legitima el sistema dotandolo de mayor estabilidad con la circulación de ideas procapitalistas. Esta compuesta por instituciones del Estado, derecho, política, escuelas, iglesias, filosofía, arte, moral, cultura, etc. Este modelo de estructura-superestructura no es estático ni tampoco constituyen espacios separados en la vida social sino que se entrelazan.

De la superestructura surge lo que Gramsci va a llamar hegemonía, a la que podemos definir como la cosmovisión de la clase dominante que se irradia sobre la sociedad. Una dirección política, ideológica y cultural que una clase ejerce sobre otra para conseguir el apoyo de los oprimidos al orden social imperante mediante la combinación de coacción y consenso con el objeto de validar el sistema e intentar regular conflictos.

Sin esa hegemonía entendida como consenso revestido de coacción, la sola coacción resultaría insuficiente para alcanzar la estabilidad de la estructura conformada por las relaciones de producción. Por esta razón los voceros del capital hacen pasar sus intereses particulares por universales para convencer a las mayorías de que el sostenimiento del sistema capitalista ofrece beneficios, o de que es el único sistema posible. Ese convencimiento se logra por la acción cultural ideológica que ejerce la sociedad política y civil.

Desde un punto de vista teórico tienen roles diferentes ya que la sociedad civil genera consenso sobre el sistema mientras que la sociedad política coacciona ejerciendo represión desde el Estado. Pero en la práctica se entrelazan constantemente tal como sucede con la estructura y la superestructura que no pueden ser analizadas de forma cosificada como compartimientos separados.

El capitalismo no sería capaz de mantenerse en pie únicamente por medio de la coacción o la violencia, y es por eso que requiere del apoyo de la super-estructura en su rol fundamental como generadora de hegemonía, buscando asegurarse mediante la inoculación de ideología burguesa la menor cantidad de disidentes cuestionando la legitimidad del sistema. En esta tarea intervienen políticos, burócratas, referentes de la cultura, intelectuales, eclesiásticos, y todo un aparato de propaganda mediante el cual la burguesía ejerce sobre la sociedad el dominio político, ideológico y cultural.

Pero no debemos olvidar que la sociedad es más un choque de intereses materiales que una batalla de ideas y que la clase propietaria de los medios de producción material es también propietaria de los medios de producción ideológica por lo que las ideas hegemónicas de una época suelen ser las que la clase dominante impone a través de los diferentes medios de propagación cultural y reproducción ideológica.

Una cosmovisión implantada durante determinado tiempo puede lograr que las personas adapten su vida a esa cosmovisión y la hagan propia. Esto nos permite comprender porque la clase mayoritaria no logra visualizar la necesidad de la revolución contra un sistema que inherentemente conlleva desigualdad, miseria, y explotación.

Es tan fuerte el nivel de ideologización que opera sobre la conciencia que se alcanza a producir entre los oprimidos la naturalización de las ideas y los valores de la clase dominante. Acontece una reproducción incansable de tradición, moral y sentido común que se refuerzan con procesos de socialización que facilitan la aceptación del capitalismo y sus reglas de juego, anulando incluso el ejercicio especulativo de pensar en otro tipo de sociedad.

Gramsci analiza el caso de la revolución rusa como un ejemplo de burguesía nacional débil con la ausencia de un complejo aparato ideológico capitalista operando sobre la conciencia de los trabajadores. Lo cual era una diferencia clave con respecto a los países europeos desarrollados que tenían burguesías consolidadas y donde las condiciones subjetivas eran menos propicias para el triunfo de la revolución. Tengamos en cuenta también que el Estado zarista tenía sus particularidades propias y era mucho menos elaborado que los estados modernos.

En la Rusia zarista la autocracia carecía de ideólogos: El antiguo régimen no era defendido más que por el clero, la nobleza cortesana, los financieros, algunos políticos, en resumen, por una aristocracia ínfima. Las ideas revolucionarias hallaban terreno favorable en cualquier lugar.Serge

En nuestra actualidad la burguesía ha evolucionado en las formas de dominación, construyendo y fortaleciendo relaciones de poder mediante la inserción de sus valores en la cultura y sobornando a la clase obrera con pequeñas concesiones reformistas a modo de “revolución pasiva”. Lo cual implica hacerse eco de algunas sentidas demandas de la sociedad incorporando los reclamos despojados de toda peligrosidad revolucionaria, manteniendo a salvo la estructura económica y desarticulando el avance del movimiento obrero.

Esta estrategia de dividir y neutralizar los reclamos se utiliza para asegurar la preeminencia en la dirección y ordenamiento de la sociedad alterando las relaciones de poder mediante el uso de los aceitados engranajes de los estados modernos. En la revolución-restauración las medidas progresistas desde arriba tienen además una razón de conveniencia económica ya que es menos costosa la generación de consenso valiéndose del oportunismo y la demagogia populista antes que recurrir al empleo de la violencia del siglo XX.

La socialdemocracia, con su intrínseco carácter centrista y moderado, ha cumplido su rol ideológico como freno y obstáculo para la revolución, en complicidad con las salidas de fuerza propugnadas por los sectores más derechistas y reaccionarios en momentos de crisis de órganica donde se acentúa el contraste entre representantes y representados.

En ciertos momentos de su vida histórica, los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales. Esto significa que los partidos tradicionales, con la forma de organización que presentan, con los determinados hombres que los constituyen, representan y dirigen, ya no son reconocidos como expresión propia de su clase o de una fracción de esta. Cuando tales crisis se manifiestan, la situación inmediata se torna delicada y peligrosa, porque el terreno es propicio para soluciones de fuerza, para la actividad de potencias oscuras, representadas por hombres providenciales o carismáticos.Gramsci

Reforzar el análisis de la superestructura y su estrecha vinculación con las formas de dominación que emplea la burguesía es fundamental para elaborar herramientas que permitan contrarrestar la hegemonía con la perspectiva de la clase opuesta e incidir sobre la condiciones subjetivas de los explotados para poder así dar respuesta a la incógnita de por qué una minoría se sostiene impúdicamente en una situación de privilegio a costa de una mayoría explotada y desorganizada que no logra romper sus cadenas.

Los mecanismos y redes de instituciones que tiene el sistema para la generación y renovación constante de obstáculos ideológicos obligan a pensar estrategias que posibiliten generar contra-hegemonía. En lineas generales, propiciar una contracultura con intelectuales orgánicos de la clase obrera que vayan ocupando posiciones comunicacionales e institucionales para combatir toda esa envoltura ideológica que recubre la estructura del sistema.

Por la constante obra de propaganda y persuación, desarollada por los elementos más conscientes, se obtendría una transformación radical de la psicología obrera, se prepararía y capacitaría a la masa para el ejercicio del poder.Gramsci

Es necesario empezar a concebir la intelectualidad por fuera del estereotipo más vulgarizado de tipo literato, filósofo y artista. Esa concepción snob y elitista debe ser desterrada con una crítica implacable a los cánones de erudición postulados por la academia. Gramsci consideraba que todas las personas son intelectuales aunque no todas desempeñen tal función en la sociedad. Cada clase social para el desarrollo de una concepción del mundo va formando sus propios intelectuales para la defensa de sus intereses.

Se puede distinguir entre dos tipos de intelectuales, por un lado los antiguos intelectuales tradicionales, agentes de la reacción que se adjudican una presunta autonomía e independencia de la sociedad que en realidad no poseen. En esta categoría resistente y fosilizada encontramos principalmente a los eclesiásticos caracterizados por el conservadurismo de épocas anteriores y la negativa a transformaciones que puedan alterar sus relaciones de poder.

Y por otro lado están los intelectuales orgánicos que podemos definir como aquellas personas con capacidad de transferir ideología, y que a partir de sus acciones y mensajes participan en la construcción del sentido común y la organización de la cultura. Pueden ser políticos, profesores, militantes, músicos, periodistas, etc. Algunos de ellos ejercen la función de intelectuales orgánicos sin ser plenamente conscientes de que transfieren ideología.

El cuestionamiento al sentido común que realizan los intelectuales orgánicos es la contraofensiva ideológica que interpela el conglomerado de prejuicios de una clase y época determinada, poniendo en jaque la asimilación de una concepción del mundo no mediatizada por la razón y absorbida acríticamente de forma inconsciente por efecto de una socialización basada en la tradición y la costumbre.

Este camino de construcción de una nueva hegemonía tiene un punto de inicio: una crítica de la filosofía del sentido común, para desnaturalizar las ideas y valores imperantes, percibir en ellos la dominación, ejercer un acto de conciencia y ruptura para, desde allí, elaborar las ideas, valores y practicas emancipadoras vinculadas al grupo social al cual se pertenece.Gastón Varesi

En el nivel más alto de argumentación empleado para la defensa del sistema capitalista encontramos a la filosofía en sus vertientes idealistas donde la clase dominante apuntala de forma más elaborada su modelo de sociedad, cultura e ideología. Otras vías que no escapan a los intereses de clase y por las cuales se realiza la apología del orden constituido son la educación, el concepto tradicional de familia, las religiones, las formas jurídicas, la moral, los medios masivos de comunicación, etc.

Existen negadores que descreen que los medios masivos de comunicación puedan tener influencia sobre el modo de pensar y actuar de las personas. El argumento que suele esgrimirse es que quienes señalan la influencia de los medios no hacen mas que subestimar a las personas como si fueran un rebaño sin pensamiento crítico. Lo cierto es que solo quienes posean niveles elevados de negación y despolitización pudieran no llegar visualizar los efectos y la intencionalidad de los medios hegemónicos para la defensa de mezquinos intereses particulares.

No es necesario sumar estudios sociológicos de campo para descubrir la importancia del rol que pueden llegar a desempeñar los medios masivos de comunicación a la hora de intervenir sobre la conciencia colectiva. Las polarizaciones a las que estamos acostumbrados en tiempos de elecciones dan cuenta de la influencia que pueden llegar a tener, incluso los códigos electorales se sinceran respecto a esto tratando de alcanzar un ficticio equilibrio con imposición de vedas electorales o fijando límites de tiempo para evitar desproporcionalidad en el espacio dedicado a los spots de campaña de las diferentes fuerzas políticas.

La criminología mediatica es otro ejemplo de como los medios pueden propinar una condena social a personas, grupos sociales u organizaciones haciendo caso omiso de cualquier presunción de inocencia mientras renuevan y recrean sus discursos de mano dura orientados a reforzar la ideología de la cárcel y la inflación punitiva.

También mediante el control del sistema educativo y las instituciones religiosas circula una propaganda fulminante de ideas, juicios y valores que lleva la impronta de la burguesía. El sello de la clase dominante aparece en la cultura, creencias populares, el sentido común, la moral, etc. Incluso el arte y el lenguaje reflejan concepciones del mundo, de modo tal que la letra de una canción puede llegar a tener una carga ideológica, al igual que el guión de una película o un texto literario.

En el plano de la educación la escuela es el instrumento que juega un rol principal disciplinando y educando a las masas para que vivan la dominación como algo natural. Inspectores y supervisores controlan y dan lineamientos a cada institución escolar sobre qué y cómo enseñar, implantan sistemas de reglas estrictos, y diagraman planes de estudio que inculcan valores dominantes que inhiben la potencialidad revolucionaria.

Gramcsi se aproxima a una pedagogía de aprendizaje opuesta a la tradicional tomando como referencia a algunas escuelas elementales en Hamburgo que obttuvieron buenos resultados aplicando métodos de enseñanza alternativos.

La instrucción de los niños se deriva exclusivamente de las preguntas que los niños formulan a los maestros y del interés que muestran por un hecho determinado. El docente no tiene ni siquiera el derecho de establecer lo que el niño debe aprender porque no se puede saber lo que los niños serán en la vida, así como ignora para qué tipo de sociedad deben ser preparados.Gramsci

Paulo Freire por su parte hace aportes a la pedagogía crítica con referencias a educadores que desde una perspectiva revolucionaria concienticen a los alumnos sobre la ideología de los opresores a modo de estímulo para pensar y obrar. Fomentando la conciencia crítica y el sentido de responsabilidad histórica para con la liberación de las clases oprimidas.

La iglesia y el Estado deben separarse dando lugar a una educación pública, gratuita y laica como forma de lucha contra la alienación religiosa. En este sentido Trotsky tiene una frase categórica que deja clara la cuestión de la laicidad desde el campo de la izquierda: “Quien no lucha contra la religión no merece el nombre de revolucionario”.

El monopolio de la educación y la dirección cultural fue ejercido durante muchos siglos por la iglesia que contaba con sus propias escuelas en monasterios y catedrales, inaccesibles para las mayorías por la utilización del latín. Los intelectuales tradicionales formados en esa época estaban indefectiblemente ligados a la religiosidad, lo que posteriormente llevo a una lucha para conseguir la subordinación del clero al Estado burgués.

En el siglo XXI aun contamos con provincias y pueblos en donde no se tiene acceso a la educación laica, y donde la religión en sus diferentes esferas de dominio continúa haciendo de bálsamo para que los oprimidos miren al cielo aferrandose a ilusorias promesas de felicidad eterna en el más allá. La toma del cielo por asalto es la peor pesadilla de los eclesiásticos, peones de la reacción, que participan de la cultura como los antiguos intelectuales tradicionales e inoculan el opio del conformismo y la resignación, adormeciendo al pueblo.

El estudio de Gramsci sobre la superestructura no se limitó solo a las instituciones encargadas de la difusión de ideología tales como la escuela, iglesia y medios de comunicación, Además tuvo en cuenta el folklore, lenguaje, nombre de las calles, plazas, monumentos, organización arquitectónica (de las ciudades, aulas, lugares de trabajo). Para él todos estos factores intervienen para que el sistema se pueda seguir reproduciendo y perpetuar así la dominación capitalista. Es un precursor en dejar de representarse el poder como si fuera una “cosa” y en cambio pasar a concebirlo en términos de relaciones de poder, concepción que tiempo más tarde será profundizada por Foucault.

Hay espacios que no pueden ser abandonados a la iniciativa privada, es el caso de teatros, museos, cines, bibliotecas, etc. Por su importancia para la instrucción y la cultura deben considerarse servicios públicos sin estar sujetos a la lógica de los negocios comerciales obligados a generar ganancias económicas. La sociedad civil es el campo de la disputa hegemónica y de la ideología de la clase dominante que abarca desde el arte hasta las ciencias.

En lo que refiere a la ciencia la orientación que se le da las investigaciones en el capitalismo esta guiada por los beneficios económicos que puedan ofrecer los resultados. Los capitalistas actúan antisocialmente según criterios de rentabilidad privada y no tienen escrúpulos en desalentar investigaciones o fomentar otras por motivaciones puramente económicas sin tener en cuenta las necesidades sociales.

La escisión entre política y economia constituye solo una abstracción teórica de la necesidad empírica de seccionar provsionalmente la unidad actividad social a fin de estudiarla y comprenderla mejor. Se trata de una necesidad absolutamente practica. (…) Política y economia, ambiente y organismo social siempre forman una sola cosa, y uno de los más grandes méritos del marxismo consiste en la afirmación de esa unidad dialéctica. Gramsci

La ideología de la clase dominante potencia diferencias que van más allá de lo estrictamente económico y que tienen que ver con cuestiones de meritocracia, individualismo, competencia, estatus, prestigio, autoridad, rivalidad, reconocimiento social. Complementadas además con una interseccionalidad de opresiones que se relacionan entre si y que conducen al sometimiento o a la exclusión de las personas por clase, género, religión, sexualidad, etnia, etc. Todos estos aspectos no son ajenos al marxismo que reniega de los falsos determinismos de la naturaleza humana y de las acusaciones de economicismo ingenuo.

Hay un frase de Rosa Luxemburgo que al criticar el academicismo da cuenta de como se excluye y limita la participación de determinados grupos de personas por motivos tanto ideológicos como económicos: “No se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna que la frase «las polémicas teóricas son solo para los académicos»”.

La socialización inyectada de ideología procapitalista ocasiona mayor valorización del mundo de las cosas que por sobre lo humano y afianza estereotipos burgueses conducentes a la normalización, cuyas consecuencias exceden lo meramente económico y acarrean resultados que oscilan desde micro-opresiones en forma de bromas hasta la inferiorización y la invalidación social.

Mediante la sola modificación de la base económica de la sociedad no se resuelve por añadidura los demás aspectos mencionados. Esto se debe a que la superestructura no es un simple apéndice de la estructura, y la transformación de todo el tejido cultural tiene una complejidad tal que requiere además de un recambio generacional sobre nuevas bases. Ya decía el psiquiatra David Cooper que la revolución interna y externa tienen tiempos diferentes.

¿De qué manera logramos que un médico/arquitecto no reclame para si un trato diferenciado económico-social por sentir que su rol en la sociedad sea más importante que el de un enfermero/albañil? Para lograr esto se requiere una profunda transformación de la cultura dinamizando los roles, además de concebir la posibilidad de una sociedad en donde la profesión no constituya y determine al individuo, sino que esas personas desempeñen tal o cual trabajo entre otros tantos aspectos más importantes de sus vidas.

Y principalmente haciendo una reivindicación de la complementariedad de roles que refute la ideología burguesa y biologicista de los «dones» intelectuales. Anulando la lógica de competencia del capitalismo y desarticulando prejuicios de estatus y jerarquías que segregan en modos similares a las diferencias económicas.

El aspecto económico en las diferentes formas de opresión podríamos decir que al menos en términos teóricos sería el más fácil de resolver y en ese sentido el marxismo constituye una respuesta demoledora de toda sociedad de clases y propiedad privada. Sin embargo, abolir la multiplicidad de otras formas de opresión enquistadas en la superestructura es un objetivo a largo plazo que no puede darse en simultáneo.

Las mutuas relaciones entre los hombres tienen muchas más implicancias, satisfacen muchas más necesidades de las que se suponía inicialmente en la teoría de la sociedad socialista. En particular, intervienen en ellas una compleja trabazón entre economía, moral y política, el problema de la igualdad y la desigualdad en su sentido amplio, de la superioridad y subordinación, de la autoridad, el colectivismo y el individualismo, las cuestiones de rivalidad, la emulación, la apreciación sobre sí mismo y los demás, toda la gama de juicios de valor morales, políticos y económicos.Sève

La sociedad capitalista es en esencia competitiva e individualista y constantemente bombardea a los individuos socializando bajo modelos de estatus y dinero como sinónimos de éxito. Solo una sociedad sin clases sociales puede constituir el presupuesto necesario para desmantelar todas las formas de opresiones que estan ancladas en la cultura por la reproducción ideológica y naturalizadas en el sentido común.

Durante la transición la lucha ideológica contra la burguesía es un ida y vuelta defendiendo los niveles de conciencia de clase alcanzados en la subjetividad de los obreros e intentando conservar las conquistas en la adversidad de los tiempos de reflujo donde opera con mayor intensidad la restauración de las ideas contrarrevolucionarias.

Gramsci decia que los revolucionarios no son evolucionistas en el sentido de que la guerra de posiciones y los cambios superestructurales no se consiguen de modos pacíficos por vía de reformas. Comprendía el carácter inevitablemente violento de las revoluciones y desde una concepción internacionalista bregaba por la fusión de dictaduras proletarias nacionales en una Internacional Comunista.

La revolución proletaria es un larguisimo proceso histórico que se verifica en el surgimiento y desarrollo de determinas fuerzas productivas. En una determinada etapa de este proceso, las fuerzas productivas no pueden ya desarrollarse y en esta etapa determinada se produce el acto revolucionario, que consiste en un esfuerzo dirigido a romper violentamente estos esquemas, dirigido a destruir todo el aparato de poder economico y politico.Gramsci

La disputa por establecer la hegemonía social no ocurre solo hacia el interior de cada país o en el marco de la dinámica de espacios microsociológicos de interacción sino que es a nivel mundial. Debido a que la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos, los cambios más profundos de las condiciones subjetivas no se darán de forma automática por la simple transformación de la estructura económica.

El aspecto positivo es que esas transformaciones en los modos de vida y de relacionarse son totalmente factibles si asumimos el desafío de modificar la cultura y el sentido común interviniendo sobre la superestructura despojados de cualquier determinismo sobre pulsiones ingobernables de la naturaleza humana o ilusiones economicistas de felicidad de instantánea.

Los aportes gramscianos enriquecen al marxismo con el conocimiento sobre la forma en que la burguesía domina desde el plano ideológico, algo que hasta entonces no había sido profundizado, habiéndose hecho foco más en un derrumbe económico que colapsaría la superestructura a modo de castillo de naipes. También aporta una ruptura con el antiguo concepto de poder cosificado que enfatizaba la coacción por sobre el consenso en el apoyo a la base económica.

Formar intelectuales orgánicos de la clase obrera es indispensable para que desarrollen una hegemonia alternativa con la táctica para minar la hegemonía de la burguesia en una guerra de posiciones. Y posteriormente llevar a cabo un proceso de socialización de duración variable cuyo objetivo último será permitir la asimilación de que cumplimos roles complementarios igual de importantes en la sociedad. Algo que implica una transformación social lo suficientemente profunda como para cimentar de forma permanente las condiciones objetivas necesarias para que las clases sociales no pueda ya existir ni renacer en el futuro.

Estos intelectuales orgánicos no pueden constituir un grupúsculo de iluminados que ejerzan liderazgos carismáticos y mesiánicos con ánimo personalista. La lucha siempre es de clases y no de intelectuales o de dirigentes aventureros que estén desconectados de las masas. Es necesaria además una articulación en forma de partidos políticos como agentes de liberación donde cada militante cumpla la función de intelectual evitando la disipación de la energía revolucionaria desordenada y caotica, buscando los modos de absorverla, componerla y potenciarla.

La misión del partido es convertir en alguien al proletario que no era nada, darle una conciencia, darle al movimiento de liberación un sentido recto y vital que corresponde, en lineas generales, al proceso de desarrollo histórico de la sociedad humana.Gramsci

La liberación de ese proceso del conjunto de prácticas de las superestructuras burguesas que lo oprimen y lo aprisionan se alcanza de forma violenta por medio de confrontaciones y luchas permanentes que afectan la renovación, recreación y modificación de la hegemonía con la articulación de las experiencias y el sentir de las masas que se reconfiguran sobre nuevas condiciones objetivas.

Transitando el camino hacia la reorganizacion de la economia mundial y de toda la convivencia humana se derribarán los discursos de moda sobre la meritocracia que no hacen más que fomentar el individualismo, la competencia y la absurda creencia popular de que las personas son el resultado de sus esfuerzos, negándose a reconocer las desigualdades. Así también se atacarán las raíces en cuestiones vinculadas al estatus y prestigio, la rivalidad de las jerarquías, el sometimiento y la subordinación bajo lógicas basadas en privilegios o ideaciones de superioridad, etc.

Los puntos de partida de la lucha no son iguales para todos; la existencia de la propiedad privada pone a una minoría social en condiciones de privilegio, vuelve despareja la lucha. El trabajador está expuesto continuamente a riesgos mortales; su misma vida elemental, su cultura, la vida y el porvenir de su familia estan expuestos a los vaivenes bruscos de las variaciones del mercado de trabajo.Gramsci

La lucha ideológica debe desenmarañar los falsos pilares de libertad e igualdad del liberalismo, mostrando que esas categorías son en realidad ficciones en el marco de la miseria de lo existente y solamente posibles en una sociedad futura en la que no existan las clases sociales. Las supersticiones, trampas, engaños y obstáculos que imposibilitan la conciencia de clase deben desterrarse de la faz subjetiva para la superación definitiva del sistema actual y lograr la consolidación de un mundo nuevo e internacionalista donde seamos «socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres».

Sacudir y liberar la conciencia de los oprimidos haciendo volar por los aires los resortes del sentido común burgués junto a su sistema de ideas y creencias implantadas en la cultura. Aboliendo la ideología dominante y desmoronando la propaganda capitalista que conduce a estilos de vida donde reinan ideales de exitismo superfluo y estadíos de falsa plenitud basada en el consumo y el prestigio. Poniendo en jaque todas las formas de opresión capitalista para dar lugar a una genuina emancipación que libere por completo la potencialidad humana.

La lucha intelectual es estéril si se conduce sin una lucha real que tienda a invertir esta situación.Gramsci





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